domingo, febrero 15, 2009

Cars y el negocio de los Kiosko


Ayer estuve buscando por los kioscos de mi zona un número de un coleccionable de los personajes de Cars- la película de Pixar-. No lo encontré en ninguno de los 4 kioscos donde pregunté a pesar de que estaban llenos de cartones de coleccionables de todo tipo. Cartones de 1m x 1m para venderte una silla para tu casita de muñecas, que obligan a los kiosqueros a extender su espacio físico hasta el paso cebra más cercano, y aplicar las técnicas japonesas de optimización del layout a la hora del cierre y recogida diaria de todo el material. En el último kiosco percibí que no tenían ni un sólo coleccionable. Ni uno. Un kioco austero sin caramelos, chicles, gominolas, etc... sólo prensa diaria y alguna revista. No obstante le pregunté por si acaso- y por la presión de mi hijo- y recibí toda una lección de management y análisis del sector. Sintetizando

No tengo coleccionables ni los tendré nunca. Motivos: a parte del tema del espacio, las casas utilizan a los kioscos para la distribución - engadgement- de los primeros números y en los famosos cartones te invitan a suscribirte a toda la colección con un ahorro de un % interesante. Si un cliente quiere seguir la colección en el kiosco - porqué sea cliente habitual de la prensa - es imposible. Después de los primeros números los editores no les suministra el resto de la colección a pesar de indicar que hay ciertos clientes que la siguen. Esto crea una insatisfacción en el cliente que puede dejar de comprarle la prensa que es de lo que viven.

Ingenuamente le preguntó ¿Por qué no insiste en que le sigan suministrando los números siguientes?. Por educación no se ríe en mi cara y me da a entender que los editores pasan literalmente de su canal de distribución. Recibe muchas presiones por tener todas las colecciones, películas, caramelos, pilas del mercado, pero me dice con un punto de orgullo que el es el propietario y que nadie mejor que él para saber lo que ha de hacer con su dinero. Me apostilla que si hiciera caso a todo lo que le dicen habría cerrado hace años.

Finaliza la conversación diciendo que ya tiene 65 años y le queda poco para jubilarse y que le da mucha pena las nuevas generaciones que se han embarcado en un kiosco, un negocio que está en decadencia y con un futuro más bien negro al igual que el de la prensa escrita.

Lección de management a las 11 de la mañana de un sábado. Gracias.